Yo soy la luz del mundo,
al que me sigue, no andara en tinieblas sino que tendra
la luz de la vida.
(Juan 8: 12)
El es Jehová, Dios de la creación
El Es Jehová, Dios Poderoso.
EL es Dios Fuerte, la Roca Eterna
El es Jehová, tu Dios, tu Sanador
El es el gran yo soy, el Dios de Abraham
Jehová Salón, el Dios de Paz y amor
El Dios de Israel, tu rey eterno
El es Jehová tu Dios tu sanador
CORO:
//Canta aleluya, Canta aleluya//
El Es Jehová, Dios Poderoso
El Es Jehová, tu Dios tu sanador.
El es tu proveedor, Jehová Gire
El Dios de Salvación, es el Mesías
Que entre nosotros testifico de El
El es Jehová, tu Dios, tu Salvador

TRIVIA: ¿Cuáles fueron los principios que siguió Emilio para lograr el éxito? |
Pero si el amor al mundo, si la estima propia o cualquier pensamiento o acción contaminante, obtienen la victoria sobre nosotros, ¿perderemos la confianza en Jesús o en nosotros mismos? ¿Será que Jesús nos falló y no nos suplió de su gracia? No; se debe a que no hicimos lo que el Señor nos dijo que hiciéramos: “Velad en oración”; “Orad sin cesar” (1 Ped. 4:7; 1 Tes. 5:17).
Uno de los relatos más hermosos de la Biblia, especialmente para nosotras las damas, es el de la mujer que tocó el manto de Jesucristo. No conocemos su nombre ni de dónde era. Bendita fue, pues gracias a que fue sanada, nosotras podemos tener la certeza de que Dios el Todopoderoso no escatima en sus cuidados. La referencia bíblica nos dice únicamente que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y había gastado todos sus recursos buscando salud.
Mandó entonces que se reunieran los magos, hechiceros, adivinos y astrólogos de su reino, para que le dijeran lo que había soñado (Daniel 2:2).